ALCOHOL y CONDUCCIÓN

 ALCOHOL y CONDUCCIÓN

NO ES NECESARIO ESTAR EBRIO PARA LA DISMINUCIÓN DE CAPACIDADES

No es necesario estar en evidente estado de ebriedad para representar un riesgo en el tránsito. Un simple estado alcohólico puede generar perturbación y volver peligroso al conductor.

El llamado bebedor social presenta el problema mayor, ya que tiene la idea, equivocada, de que unas pocas copas no deterioran su capacidad para manejar.
Se presenta simplemente alegre o eufórico, sobrestima sus facultades y se inclina a tomar riesgos innecesarios en momentos en que, en realidad, sus reflejos están disminuidos.

No se puede predecir con exactitud el efecto del alcohol, pero está demostrado que su consumo, incluso a bajas concentraciones etílicas, reduce la capacidad de conducción con deterioro de la atención y de las funciones visual y auditiva, perturbaciones en el campo perceptivo, cansancio, somnolencia y fatiga muscular.
En consecuencia, aumenta el riesgo de sufrir un siniestro vial.

No todas las personas toleran de igual modo el consumo de alcohol, pero lo que está claro es que a todo el mundo le afecta en mayor o menor medida. Existe la creencia errónea entre algunos conductores de que, por su capacidad de aguante, pueden conducir bajo los efectos del alcohol sin problemas. Esto es algo totalmente falso, ya que por cada incremento del nivel de alcohol en el organismo se produce un incremento paralelo en las probabilidades de sufrir un siniestro, independientemente de las condiciones del individuo.

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GRADUACIÓN ALCOHÓLICA DE LAS BEBIDAS MÁS COMUNES

Toda bebida que contenga alguna cantidad de etanol es considerada bebida alcohólica.

Para conocer la cantidad de alcohol que contienen las bebidas de consumo habitual se utiliza la siguiente operación matemática: Gramos de etanol = (G° x ml x 0,80) / 100.

Para muchos, un “vasito” puede parecer inofensivo. Sin embargo, puede llegar a ser letal en la medida que contenga alcohol.

En la fórmula basta reemplazar la variable G° por la graduación alcohólica de la bebida.
Ésta suele visualizarse en la etiqueta de la misma.
Donde figura la variable “ml” debe colocarse la cantidad de bebida consumida, expresada en mililitros.

El 0.80 reemplaza en la fórmula al peso de 1 gramo de alcohol puro, que es de 0.80 g.
Una vez conocida la cantidad de gramos de etanol, es muy sencillo calcular su valor calórico.
Cada gramo de etanol equivale a 7 kilocalorías.

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El alcohol es una sustancia psicoactiva (psicotrópica) de uso generalizado. Es un depresor del sistema nervioso central, que deteriora la función psicomotora y la percepción sensorial (vista y oído) y modifica el comportamiento de la persona.
Los efectos y los riesgos dependen de qué se toma, cuánto se toma, la frecuencia, la mezcla y las características del consumidor. En general, los efectos del alcohol son directamente proporcionales a su concentración en sangre: a mayor concentración, mayor deterioro.

En relación con el alcohol y la conducción de vehículos, los efectos del alcohol pueden agruparse en cuatro grandes grupos:

  • Efectos sobre la función psicomotora y sobre las capacidades del conductor
  • Efectos sobre la visión
  • Efectos sobre el comportamiento y la conducta
  • Efectos sobre el aparato cardiovascular

Desde el instante en que el conductor percibe un peligro hasta que inicia el frenado transcurre un lapso de tiempo durante el cual el vehículo continúa rodando a la misma velocidad. Este tiempo se conoce como “tiempo de reacción”.
Cuando el conductor se halla alcoholizado, el tiempo de reacción se prolonga. Esto se debe, entre otras causas, a la disminución de las capacidades psicomotoras y la visión.

COMPORTAMIENTO – ACTITUD

La conducción de un vehículo implica ciertos riesgos. El conductor responsable controla los riesgos que enfrenta y se asegura de que el nivel de riesgo nunca sobrepase lo que él estima como aceptable.

El alcohol altera la evaluación objetiva del conductor respecto de los riesgos, de modo que su comportamiento es más osado, al tiempo que disminuye la capacidad de conducción objetiva debido a los efectos del alcohol. Hay un efecto directo sobre la actitud y el comportamiento del conductor. Dependiendo de la persona y de la cantidad de alcohol consumido se produce un incremento de la irritabilidad.

MITOS, VERDADES Y FALSEDADES EN TORNO AL CONSUMO DE BEBIDAS ALCOHÓLICAS

Mito: “Mezclar cerveza, vino y licores emborracha más que beber un solo tipo de bebida alcohólica”
Realidad: Falso. Todas las bebidas alcoholicas contienen alcohol ETILICO sin importar el tipo de bebida (ron, tequila, cerveza, vino, etc.) La concentración de alcohol en sangre depende de esto y no del tipo de bebida.

Mito: “Uno se emborracha antes con una bebida fuerte que con cerveza o vino frío”
Realidad: Falso. El alcohol es alcohol en cualquier forma, tipo y temperatura.

Mito: “Un regaderazo de agua fría o una taza de café bien cargado te despejan”
Realidad: Nada de eso. Nada torna sobrio de golpe a un ebrio. Se puede estar más despierto, más despejado, pero se sigue estando ebrio.

Mito: “Lo peor que puede pasar cuando bebes es acabar con una cruda monumental”
Realidad: ¡Cuidado! Es falso. Si uno bebe suficiente alcohol y suficientemente de prisa se puede ingerir una cantidad tan elevada que es capaz de producir la muerte en unas pocas horas.

Mito: “Las drogas son un problema más grave que el consumo de bebidas alcohólicas”
Realidad: El alcohol y el tabaco provocan 50 veces más muertes que la heroína, la cocaína o cualquiera de las demás drogas ilegales. El alcohol también es una droga y muchos millones de personas son adictas a ella.

Mito: “Un vaso de whisky calienta el cuerpo en invierno”
Realidad: Falso. Realmente produce una vasodilatación periférica que facilita la pérdida de calor y aumenta la susceptibilidad a las enfermedades por exposición al frío.

Mito: “Las bebidas alcohólicas mejoran la respuesta sexual”
Realidad: Falso. Engaña por la desinhibición conductual, pero realmente produce dificultades de expresividad sexual, llegando hasta la impotencia por su efecto tóxico en el cerebro.

Riesgos de la combinación con:

  • MARIHUANA.  Hay riesgos de vómitos, mareos y paranoia. Es la peor combinación para manejar o realizar actividades complejas.
  • TRANQUILIZANTESRiesgo de potenciación de efectos depresivos, lenificación del sistema cardíaco, depresión respiratoria y pérdida del conocimiento. Serio riesgo de muerte.
  • COCAÍNALa mezcla de cocaína y alcohol hace que se contrarresten los efectos de ambas sustancias, lo que provoca deseos de consumir más y expone a mayores riesgos. Aumento de toxicidad sobre hígado y cerebro. Aceleración del ritmo cardíaco y riesgo de hemorragia cerebral.
  • ÉXTASISAumenta el riesgo de deshidratación. Mayores riesgos de ataques de pánico y acaloramiento. La depresión es más intensa y desagradable.
  • KETAMINAPueden producirse náuseas y vómitos. Aumentan las posibilidades de pérdida del conocimiento, paro cardíaco y depresión respiratoria.
  • ANFETAMINAS – SPEED. Disminuyen las sensaciones de los efectos del alcohol, aumentan los efectos adversos y la resaca. Pérdida de inhibiciones y aumento de la agresividad.
  • OPIÁCEOSPotenciación de efectos depresores, respiración y el ritmo cardíaco se hacen más lentos. Serio riesgo de muerte